El pago del rescate

El pago del rescate


El último Inca



Atahualpa notó el interés de los hispanos por el oro y la plata y les dijo: 

- Si lo hacen por el oro y la plata ... puedo ordenar que les traigan más. 

A cambio de su libertad, Atahualpa propuso a Pizarro llenar una vez con oro y dos veces con plata la habitación en la que se encontraba, hasta donde podía llegar su brazo levantado, habría hecho trazar una línea roja indicando la altura por alcanzar. 
El Inca habría precisado incluso que éstos no habían de ser aplastados para ocupar menos volumen y aumentar así el rescate.
Luego que Pizarro consultara con sus hermanos aceptó la propuesta de Atahualpa quién se había dado cuarenta días para llenarla y lograr su libertad y ordenó a los caciques, a sus generales y a sus familiares que iniciaran el trasladado de todos los objetos de oro y plata que hubieran en los templos y casas del Tahuantinsuyo hacia cajamarca para lograr su libertad.
Las personas con los que Atahualpa estaba siempre en relación, comenzaron a recorrer el imperio recolectando todo el oro que pudieran; al poco tiempo, los allegados del Inca conducidos por uno de sus hermanos llegaron de Cusco a Cajamarca con una gran cantidad de vajilla de oro, cubos, jarrones, otros objetos y mucha plata, sin embargo, a los españoles les parecía que las cantidades prometidas demoraban en llegar. 
Con el paso de los días, cierta impaciencia, por no decir un verdadero descontento, comenzó a manifestarse entre los hispanos y Pizarro habló con el Inca tratando de averiguar de donde provenía tanto oro y Atahualpa nombró algunos lugares.
Entonces Pizarro propuso enviar a varios de sus hombres como emisarios con el fin de ir a buscar y apurar la entrega del precioso metal desde el gran templo de Pachacamac y hasta el mismo Cusco.
Los españoles, atraídos solamente por el peso del oro contenido en los objetos que encontraban y de ninguna manera interesados por su valor estético, tenían la costumbre de triturar platos, jarrones, pectorales, revestimientos de templos, objetos de culto, etc., para transportarlos más fácilmente en forma de gruesos lingotes en espera de fundirlos.
Los incas habían recolectado todo el oro que pudieron para pagar el rescate del inca Atahualpa, había muchas piezas de adorno, vasijas sagradas (keros) los montaban sobre el lomo de las llamas, se formaron recuas o tropillas de numerosas llamas cargadas con bultos que salían de las ciudades y tomaban rumbo al norte.
Las que salieron del sur, especialmente del Cuzco rumbo a Cajamarca al llegar al centro, al valle del Mantaro, en Jauja y cerca de la Laguna de Paca, se enteraron que el inca había muerto, el inca había sido asesinado, los súbditos descorazonados y compungidos tiraron sus cargas a la Laguna de Paca.
Los incas recorrieron el Tawantinsuyo buscando oro.
un rescate, así lo habían planeado y la trampa funcionó a la perfección y al ser capturado, el Inca fue encerrado en un cuarto amplio de una casona incaica antigua donde había una serpiente tallada en piedra y que se encuentra cerca de la plaza principal inca (hoy plaza de Armas de Cajamarca)

El secuestro fue una modalidad de obtener dinero en las guerras por esos años, la utilizaron los árabes, los españoles en la guerra de la reconquista y casi en todo el Mediterráneo, cabe recordar que Miguel de Cervantes Saavedra fue secuestrado en el Mar Mediterráneo y su familia tuvo que pagar un rescate para liberarlo.
El pago en oro y plata del recate sobrepasó lo que habían acordado, todo el rescate fue fundido y al repartir primero se separó el Quinto Real que le correspondía al rey y la parte de la iglesia, la que se consideró en el diezmo o la décima parte del total.
Por esos días había llegado Diego de Almagro a Cajamarca con 120 hombres y 84 caballos y presionó para que se ejecutara la muerte del Inka, Hernando Pizarro y Hernando de Soto se opusieron, defendían al Inka secuestrado, Francisco Pizarro reaccionó con mucha sapiencia y procedió a enviarlos en comisión a España llevando la parte del rescate que le correspondía al rey, el llamado Quinto Real, de esa forma se quedó sin oposición para terminar con la etapa Cajamarca - Atahualpa y cambiando e opinión procedió a buscar la forma más fácil de sacárselo de encima, había que deshacerse del Inka; la ambición en todo su esplendor y el error del Inka Atahualpa fue menospreciar a gente extraña, pudo haberlos apresado antes que ellos lo hagan con el

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