La Muralla de Lima
Construida en 1618, había sido una exigencia de la población de Lima, la construcción de una muralla para defender a la ciudad de las posibles incursiones principalmente de piratas que estaban asolando la región y atacando a las principales ciudades del rico imperio hispano.
Fue el presbítero flamenco, natural de Malinas, Flandes, Jean Raymond Coninck, cosmógrafo mayor del reino, quién había llegado a Lima en 1655 y fue quién hizo los planos del proyecto.
Coninck había sido discípulo de los científicos jesuitas Gregorio de San Vicente y Andrés Jacquet y tenía conocimientos arquitectónicos únicos para su época.
El virrey Melchor de Navarra y Rocafull, Duque de la Palata, se empeñó en la construcción de la muralla y los trabajos empezaron en 1685, y en 1687, se inauguró la obra terminada.
De algo más de 5 metros de ancho y 4.5 de altura, se extendía aproximadamente en 11,700 metros, contaba con 34 bastiones defensivos y 5 accesos a la ciudad.
Traspasadas estas portadas hacia el oeste, entre la de Monserrate y la del Callao, en la margen izquierda del río Rímac estaban las tierras llamadas del Conde de la Vega del Ren y más al oeste las del Conde de la Torre Velarde; al oeste de las portada del Callao, Juan Simón y Guadalupe, estaban las tierras de sembrío llamada Chacra Colorada, siguiendo la Acequia de La Legua, hacia el sur estaba la hacienda del capitán don Joaquín Manuel de Azcona y Buega, I conde de San Carlos, con una casa hacienda de esmerados murales y juegos de agua (actual Centro Loyola).